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domingo, 4 de septiembre de 2011

Es imprescindible mantener la serenidad...


Solo con serenidad se puede contemplar y al contemplar podemos
encontrar la belleza que nos rodea. (foto propia)

Hace tiempo que no posteo con asiduidad, ahora en este ultimo trimestre del año quiero empezar a recobrar un rimo mas constante para escribir.

Esta vida que corre tan deprisa, suceden tantos acontecimientos positivos, negativos, agradables y desagradables, que a veces las emociones corren el riesgo de desbordarse.

Esta crisis esta generando un valor exagerado al materialismo, (tema para otro post) pareciera ser que “EL DINERO” es el único Dios verdadero, eso lo podemos ver a pequeña escala, todos los días con la gente que nos rodea, así como en las noticias de guerras y derrocamientos y la pena de esto es que detrás de esto esta el dinero (El Petróleo) en este planeta donde no haya donde sacar tajada no importa nada, podemos ver el caso de la hambruna en África, es una vergüenza que en un mundo donde se produce mas alimentos de los que se pueden consumir la gente se muera de hambre solo por intereses económicos ocultos.

Es por eso que hoy me acorde de esta oración que quiero compartir con todos vosotros:

Dios, concédeme la SERENIDAD para ACEPTAR las cosas que no puedo cambiar... VALOR para cambiar aquellas que puedo y SABIDURÍA para reconocer la diferencia....

Es imprescindible mantener la serenidad…

viernes, 9 de abril de 2010

Que nada de afuera perturbe mis emociones.

Que nada de afuera perturbe mis emociones.


Si quiero ver un mundo mejor con una mejor conciencia colectiva y no individual donde impera el egoísmo, como la de esta sociedad capitalista y lo peor de un capitalismo de ficción, tendré que empezar por crear mi propia estabilidad emocional y aprender que las circunstancias externas no deben de perturbar mis emociones.

Aquí y ahora centrándome en lo bueno no en la mala yerba, ya que solo así equilibrando mi energía me siento dichoso y sereno. para cambiar la conciencia colectiva debemos empezar por nosotros mismos.
Si no lo hacemos cometemos el riesgo de convertirnos en demagogos.